
Los Náuticos volvieron a llegar al final con chances concretas de triunfo, pero se quedaron sin Domínguez y sin demasiadas energías para cerrar el juego. Y el “Bataraz”, de la mano de Silveyra, se encaminó hacia otra victoria y al título del torneo. Fue 79 a 71 para los de Irineo Galli, que, al mismo tiempo, lograron el ascenso a la Liga “B”.
FACUNDO MANCUSO
Regatas, que llegaba a la serie final con una racha de cinco triunfos al hilo fuera de San Nicolás, no pudo quebrar el invicto de Estudiantes jugando en su reducto, el mítico Gran Gimnasio del Parque “Carlos Guerrero” y fue el Bataraz que se quedó con el título del Provincial de Clubes y el ascenso a la Liga Nacional B, tras imponerse por 79 a 71 en el tercer y definitivo partido. Los Náuticos volvieron a llegar con chances concretas de victorias al último cuarto, pero allí se quedaron sin energías y Estudiantes, de la mano de Silveyra, el mejor hombre de la serie, inclinó la balanza a su favor, haciendo valer nuevamente su mayor recambio.
Flojo arranque
Erráticos arrancaron los dos y en tres minutos habían fallado en tres ataques consecutivos sus tiros de cancha. Ambos defendían personal y en ese lapso tuvieron chances de correr, sin hallar réditos. Además, sumaban pérdidas, por lo que era definitivamente flojo el inicio del juego. Regatas convirtió por primera vez un lanzamiento de campo a través de Domínguez, el único que se mostraría claro en territorio enemigo en ese tramo. Del otro lado, Arca y González marcaban presencia en la pintura y le daban soluciones a Estudiantes, que pasando la mitad del primer cuarto, ganaba 13 a 6, ante un rival que exhibía una opaca imagen.
El cuadro nicoleño no logró encontrar fluidez en ofensiva, le costó pasarse la bola, no eligió bien la mayoría de sus tiros y cayó en errores infantiles. Por el contrario, el local jugó con confianza y si bien no estuvo del todo fino, aprovechó a medias las flaquezas de los visitantes, que pasaron a la defensa zonal, y se quedaron con el parcial por 22 a 15, después de sacar en dos oportunidades una ventaja de diez puntos (18-8 y 22-12).
En el segundo período, Estudiantes entró en penalización rápidamente, después de que Regatas apostara a la figura de Cantón en el poste bajo y de que el interno cargara con faltas a sus defensores. A su vez, la zona le otorgó beneficios a la visita, que llevó al dueño de casa a perder un par de pelotas seguidas y a entrar en la confusión. De esa forma, Regatas pudo acercarse en el tanteador (25-27) y entrar en la pelea, de la mano de Cantón y Domínguez, quienes acertaron desde la línea de libres, para sacar absoluto provecho por las faltas acumuladas de los locales. Éstos, sin demasiadas posibilidades para correr, a la hora de jugar los ataques estacionados se mostraron confundidos durante varios minutos y dependieron de los arrestos individuales de Nalpatian y Sansimoni. Cuando el trámite le pedía a Regatas por una mayor participación de jugadores como Giuzzio, Pascual o Lete, el escolta clavó un triple que sirvió para frenar un intento de reacción de Estudiantes, que con los regresos de González y Arca, se fortaleció en defensa, interrumpiendo por un breve lapso el desequilibrio de Cantón. Y el propio Lete, a un minuto del cierre del primer tiempo, con una corrida dejó a la formación conducida por Pablo Dastugue, por primera vez al frente y por 37 a 36. Tras pedido de minuto por parte de Irineo Galli, del otro lado del rectángulo, Badano respondió con un triple y le dio aire a los suyos, quienes igualmente no pudieron irse como ganadores al descanso largo, porque Cantón y Domínguez se lo impidieron, dejando igualadas las acciones. Así las cosas, se fueron a los vestuarios 40-40.
Mejor Regatas
Regatas mantuvo su tranquilidad y pudo mover la bola con precisión, con escasa oposición de los hombres de Estudiantes. Y jugó interior, otra vez recurriendo a Cantón, quien mandó a Arca a sentarse con cuatro faltas y, al mismo tiempo, le aportó unidades a los de “La Ribera”, que llegaron a estar arriba por tres y que dominaron el desarrollo apenas reanudado el encuentro. No obstante, la zona era una tentación para los dirigidos por Galli, quienes buscaron insistentemente la conversión de tres puntos. También intentaron romperla y, de hecho, lo lograron, con el rol protagónico de Silveyra. Regatas pasó a depender exclusivamente de Domínguez y Cantón. Al pívot lo empezaron a doblar y debió esforzarse mucho más para llegar al gol. Así y todo se las ingenió para lastimar. Y en el segmento de los rosarinos, fue Domínguez el que, en medio de una marcada paridad, le permitió a Regatas ingresar al último cuarto en ganancias por 59 a 58, con una bomba que enmudeció a los más de 2.000 simpatizantes olavarrienses que llegaron al estadio.
Ya inmersos en el capítulo final, presión en toda la cancha propuso Estudiantes, para revertir la historia. Le cortó las libertades a Domínguez y le impidió a Regatas que pudiera hacer llegar la bola limpia adentro. Los de Dastugue erraron dos bandejas relativamente cómodas y no le otorgaba resultados favorables apostar a Cantón ahora. Entonces, como perdió claridad en ofensiva y, como si fuera poco, a su figura Domínguez por cinco faltas, posibilitó que el “Bata” se agrandara y, partiendo de su actitud y la notable faena de Silveyra, se distanciara en el tanteador. Regatas lucía desconcertado y como si fuera poco, se le había cerrado el aro. No entraba ninguna y perdía 72 a 62 a resto de cinco minutos para la finalización del juego. El final cerrado que se presagiaba antes, parecía estar lejos de darse, pasando la mitad del cuarto. Sin embargo, Estudiantes, que ya había perdido a Crespo, se quedaba sin González, uno de sus baluartes. En ese mismo momento, Regatas, que jugaba con Cruz como base, después de más de cuatro minutos volvió a anotar de cancha, por una guapeada de Cantón y más tarde, con algo de Giuzzio, recuperó algunas esperanzas, más allá de que perdía 72 a 67 a tres minutos. Pero dilapidó varias chances que Estudiantes le dio. Cuando Catanzaro convirtió llegando en penetración con enorme decisión, acabó con la resistencia regatense y fue una estupenda volcada de Arca la que le dio a Regatas la estocada final y que desató el delirio total de medio Olavarría.
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